domingo

Nada que salvar...

Sam no podia dejar de leer una y otra vez el capitulo de ese libro. Parecía que hacia la combinación perfecta con su playlist, ahora sonaba falling away with you y le sorprendio ver la perfecta simetria con la que se complamentaban los personajes que ella imaginaba y la melodía de Muse. Penso que si alguna vez hacian una pelicula de aquel best-seller preferia no ver con que cancion destrozarian esa escena, ella ya le había puesto la banda sonora en su cabeza. De pronto se vio escribiendo su propia historia, quizas algún día escribiria algo tan bello -pensó- pero por lo pronto quizo seguir sumergida en ese momento en el que Victoria, mas muerta que viva tomaba una desición precipitada.

miércoles

Who know!


Sonreía visiblemente emocionada, feliz era feliz, cuantas veces en la vida te has parado a pensar que es realmente la felicidad y si alguna vez la has sentido si quiera…bueno eso es otro tema. El caso es que ella no podía estar mejor. Su vida rozaba la perfección, pero no por tener grandes riquezas y no por ser físicamente atractiva. En realidad era una chica más bien normalita y de riquezas ni hablar, sus ahorros no llegarían ni a cinco euros, su cerdito estaba más solitario que nunca, pero a pesar de eso se sentía como nunca. Hoy rompió con su novio, pero para que tener un novio se preguntaba, llevaba casi dos años con él, esa relación no le llevaba ningún lugar tampoco esperaba encontrar marido con diecisiete años, pero mucho menos quería atarse a una relación que ya le había costado más del tiempo necesario, es que la vida es tan corta porque ha de perder oportunidades por culpa de la comodidad. Y salió de su casa aún sonriendo, esperando chocar con esa nueva ilusión llamada amor. Quizás hoy sea el día, quien sabe.