miércoles

C


“¡Que despierte entre tormentos!- gritó con terrible vehemencia, dando con el pie en el suelo y vociferando en un súbito acceso de indomable pasión-. Sí, ha mentido hasta el final. ¿Dónde está? No está allí… no en el cielo… no muerta… ¿dónde? Tú me dijiste que no te importaban mis sufrimientos. Yo sólo hago un ruego…, y lo repito hasta que mi lengua se entumezca…. Catherine Earnshaw, que no descanses mientras yo viva. Dijiste que yo te maté, persígueme, pues. Los muertos, yo creo, persiguen siempre a sus asesinos. [...] Quédate siempre conmigo, en cualquier forma, ¡vuélveme loco! Sólo no me dejes en este abismo donde no te pueda encontrar. [...]¡No puedo vivir sin mi vida, no puedo vivir sin mi alma!”

Heathcliff.

No hay comentarios:

Publicar un comentario